San Luis Potosí atraviesa una nueva escalada de violencia tras una serie de hechos delictivos ocurridos en los últimos días, sin que hasta el momento se haya reportado la detención de los responsables.

Durante la noche del martes, sujetos armados atacaron la vivienda del director del penal de La Pila, Juan Carlos Portillo Fuentes, en la colonia 21 de Marzo. El ataque provocó una fuerte movilización policiaca.

Horas antes, la madrugada del mismo martes, un agente de la Guardia Civil Estatal fue acribillado en la colonia Satélite, al sur de la capital potosina. El elemento, de 35 años de edad, era considerado un oficial comprometido dentro de la corporación.

El fin de semana pasado, un estudiante de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí fue asesinado a balazos tras ser interceptado por varios sujetos. La madre del joven labora en el área de seguridad del Ayuntamiento capitalino.

Pese a la gravedad de estos tres casos, ninguno de los ataques ha derivado en detenciones.

Al ser cuestionado este miércoles, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona atribuyó los hechos a una reacción de los grupos criminales ante los recientes operativos de seguridad: “Obviamente los grupos están dolidos por todos los operativos que se están haciendo. Se está terminando de limpiar San Luis Potosí… puede haber repercusiones, pero los operativos seguirán por tierra y por aire”, dijo Ricardo Gallardo Cardona.

Por su parte, el secretario general de Gobierno, José Guadalupe Torres, evitó referirse directamente al ataque contra el funcionario penitenciario y se limitó a señalar que los delincuentes “se ponen nerviosos cuando el Estado hace valer el estado de derecho”, insistiendo en que San Luis Potosí “se ha convertido en uno de los estados más seguros del país”. Sin embargo, los recientes hechos violentos evidencian un clima de creciente inseguridad y tensión en la entidad.