A medio año de la desaparición de Paul Jonathan Brown, ciudadano estadounidense de 72 años, el caso sigue sin una resolución en San Luis Potosí.
Las autoridades estatales continúan a la espera de los resultados de pruebas de ADN realizadas a restos óseos localizados en la zona Media de la entidad, sin que hasta ahora se confirme si alguno corresponde al activista extranjero.
Brown, residente del municipio de Villa Juárez, era conocido por haber fundado y administrar el refugio canino Ladridos de Esperanza, un proyecto dedicado al rescate y cuidado de animales en situación de abandono. Su última localización conocida data del 20 de julio de 2025, día en que fue visto por última vez en la cabecera municipal.
La ausencia fue reportada horas después por uno de sus trabajadores, al notar que Brown no regresó a su domicilio ni mantuvo contacto, lo que motivó a la Fiscalía General del Estado (FGE) a emitir una ficha de búsqueda y abrir una carpeta de investigación por desaparición.
El expediente tomó un giro relevante a inicios de septiembre, cuando el colectivo Voz y Dignidad por los Nuestros informó sobre el hallazgo de restos óseos en un predio cercano a Villa Juárez. En ese punto fueron detectadas inhumaciones clandestinas de al menos cuatro personas, por lo que los restos fueron asegurados y enviados a laboratorio para su análisis genético.
Desde entonces, el proceso pericial se ha convertido en una de las piezas centrales del caso. No obstante, a seis meses de la desaparición, los resultados de ADN continúan sin hacerse públicos, lo que ha generado molestia e incertidumbre entre quienes siguen de cerca la investigación.
La fiscal general del Estado, María Manuela García Cázares, ha reconocido que el paradero de Paul Jonathan Brown no ha sido esclarecido. Aunque ha mencionado la existencia de “avances discretos”, también ha señalado que ninguna línea de investigación ha sido descartada y que se mantiene comunicación con la Embajada de Estados Unidos, instancia que ha solicitado información formal sobre el caso.
Para personas cercanas a Brown, la falta de resultados concretos refleja un problema más amplio. Leticia, amiga del activista, cuestionó el contraste entre el discurso oficial y la realidad que enfrentan las víctimas. Señaló que reconocer casos como este implicaría aceptar el nivel de inseguridad que se vive en la entidad, algo que las autoridades evitan admitir públicamente.
Mientras las investigaciones continúan, colectivos de búsqueda, amistades y personas solidarias mantienen la exigencia de que se agilicen los análisis forenses y se transparente la información. El caso de Paul Jonathan Brown se ha convertido en un referente de las desapariciones de personas en San Luis Potosí.
