Por: PORFIRIO M. LÓPEZ
En México llevamos años discutiendo si los salarios de los funcionarios públicos son justos o son un abuso y una burla para la ciudadanía. Al respecto se han hecho leyes federales, legislaciones estatales y reglamentos locales para limitar los excesos de los hombres y mujeres que tienen un encargo público ya sea el presidente de la República, un gobernador, un senador, un legislador local, un presidente municipal, un síndico o un regidor local, pero la polémica respecto a las remuneraciones de los funcionarios públicos persiste.
Hoy de nueva cuenta el tema está en la agenda pública luego de que en días pasados la organización de sociedad civil “Ciudadanos Observando”, basada en consultas a la Plataforma Nacional y Estatal de Transparencia revelara el sueldo de los presidentes en la huasteca potosina, y llamó poderosamente la atención la remuneración del presidente municipal de Tamasopo, Mauricio Andrade Merchán, que asciende a 140, 297 pesos mensuales brutos.
El edil de Tamasopo hizo campaña en 2024 por la alianza PRI-PAN-PRD, pero luego de ganar y tomar protesta como presidente municipal abandonó esa coalición para afiliarse al Partido Verde.
Mauricio Andrade gobierna un municipio que, de acuerdo con el censo 2020 del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEGI) tiene una población de 29,184 habitantes, y tiene indicadores de pobreza que no corresponden a la remuneración mensual del político.
De acuerdo con el documento gubernamental denominado Programa Regional de la Zona Huasteca 2022-2027 publicado en el Diario Oficial del Estado, indica que el municipio tiene un 63.6 por ciento de su población en niveles de pobreza, dicho porcentaje equivale a 20,307 habitantes; el 20.9 por ciento que corresponde a 6,673 habitantes permanecen en el indicador de pobreza extrema, y el 42.7 por ciento de los habitantes de Tamasopo que representan 13,634 personas están en el indicador de pobreza moderada.
El tema del salario del presidente municipal de Tamasopo cobra relevancia por las cifras anteriores. No existe una explicación lógica entre el salario de más de cien mil pesos que recibe el presidente Mauricio Andrade, y los indicadores de desigualdad social que presenta la población que gobierna.
De hecho, el documento oficial citado líneas arriba resalta que la región huasteca mantiene graves desigualdades; la mitad de su población está en pobreza y existen municipios donde ese indicador rebasa el 80 por ciento.
De acuerdo con el reporte que emite Ciudadanos Observando, el salario mensual bruto del edil Mauricio Andrade es el más alto de todos los presidentes municipales del estado, y rebasa el sueldo de quince gobernadores del país, incluyendo el ingreso mensual del gobernador potosino Ricardo Gallardo Cardona.
El alcalde afiliado al Partido Verde tiene más alta su remuneración que los gobernadores de Tamaulipas, Querétaro, Michoacán, Guerrero y Veracruz, por citar solo algunos.
Básicamente, el salario por encima del promedio de un presidente municipal de este país es lo que ofende, es lo que vuelve a colocar en la discusión pública si un presidente municipal puede o debe ganar más de cien mil pesos en un municipio pequeño, si ese salario oneroso para la mayoría de la población local es un asunto de moralidad, de ética, de empatía social o si es justo porque como expresó sin pena el presidente Mauricio Andrade, “lo barato sale caro” y él dice trabajar 24-7.
Ante los señalamientos públicos y luego de conceder una entrevista a varios reporteros en Ciudad Valles, el presidente de Tamasopo dijo las excusas que tanto hemos escuchado por décadas: que el sueldo ya estaba establecido, que se bajará un poco su remuneración, que a esa cifra publicada hay que quitarle los impuestos, porque de los 140 mil pesos solo recibe 102 mil pesos netos. Además hizo gala de su altruismo y generosidad, porque según su narrativa ese salario mensual lo dona o le sirve para apoyar a la ciudadanía cuando acuden a su oficina.
Al presidente Mauricio Andrade se le olvida que su salario es dinero público, no es dinero generado por él, y que a pesar de que en redes sociales un sector de sus gobernados y adeptos lo defiendan porque entrega apoyos monetarios cuando se lo solicitan, ese dinero que reparte es producto de un presupuesto y se genera a partir de los impuestos que pagamos los ciudadanos. A Mauricio Andrade se le olvida que lo más importante para un gobernante local no es andar regalando dinero público, ni andar presumiendo falso altruismo, sino entregar resultados medibles y evaluables para limitar la desigualdad social en el territorio que gobierna.
Finalmente, Mauricio Andrade, que se presentó en su campaña política como una figura fresca de la política local, que iba a generar desarrollo en su municipio, que tenía ideas nuevas para mejorar los servicios públicos de la población, que ofreció seguridad y que ganó ampliamente una elección precisamente porque hubo confianza en su discurso, terminó siendo uno más de los presidentes municipales que tomó el poder en conjunto con su Cabildo para agenciarse un sueldo oneroso que ofende a la ciudadanía. Pasará a la historia sin pena ni gloria, será recordado por ser el presidente municipal de los 140 mil pesos mensuales.
