San Luis Potosí cerró 2025 con una disminución en el número de empleadores registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social, una tendencia que refleja un avance sostenido de la informalidad laboral en la entidad. Al finalizar el año, el padrón de patrones afiliados se ubicó en 22 mil 517 registros, frente a poco más de 23 mil contabilizados al inicio del mismo periodo.

La reducción, que se acentuó durante el último trimestre del año, implicó la salida neta de casi 500 empleadores formales en doce meses. El fenómeno no es aislado ni reciente, ya que desde 2023 el estado arrastra una baja constante en el número de patrones registrados, lo que apunta a un deterioro estructural del empleo formal.

Autoridades y especialistas señalan que el descenso no necesariamente responde a una falta de actividad económica, sino a un cambio en los esquemas de contratación. Cada vez más empresas, principalmente micro, pequeñas y medianas, optan por pagar salarios sin prestaciones ni seguridad social para reducir costos, mientras que trabajadores aceptan ingresos inmediatos por encima de beneficios laborales de largo plazo.

De forma paralela, el comercio informal y el autoempleo han crecido como alternativas ante la dificultad de sostener operaciones dentro de la formalidad. Puestos ambulantes, servicios independientes y actividades por cuenta propia se multiplican, reduciendo la base de contribuyentes y el número de personas con acceso a seguridad social.

Analistas advierten que, aunque la informalidad puede representar un alivio económico a corto plazo, sus efectos a largo plazo son negativos. La pérdida de empleos formales debilita el sistema de seguridad social, limita la protección laboral y traslada a toda la sociedad el costo de una economía cada vez menos regulada.