En teoría, el Congreso del Estado debería fungir como un verdadero contrapeso del Poder Ejecutivo; sin embargo, en la práctica se ha convertido en una legislatura sometida, sin autonomía y al servicio de los intereses del gobernador Ricardo Gallardo Cardona, denunció la organización Ciudadanos Observando.
De acuerdo con el colectivo ciudadano, aunque la mayoría de las y los diputados locales no pertenecen al Partido Verde Ecologista de México, instituto político del mandatario estatal, el Congreso no ejerce su papel de control y vigilancia y rara vez cuestiona las decisiones del Ejecutivo.
“¿Cuándo han visto al Congreso del Estado cuestionando al gobernador?”, plantea la organización, que señala que las y los legisladores actúan más como empleados del Poder Ejecutivo que como representantes populares. Según Ciudadanos Observando, las decisiones relevantes del Legislativo responden a instrucciones directas provenientes de Palacio de Gobierno.
La crítica se intensificó tras el reciente escándalo en el que el Congreso local destituyó a la totalidad de los regidores que integraban el Consejo Municipal de Villa de Pozos, un hecho que, a decir del organismo, dejó en evidencia a quiénes representan realmente los diputados.
Ciudadanos Observando consideró que este tipo de resoluciones reflejan el uso del Congreso como una herramienta de venganzas políticas y actos de represalia contra quienes disienten o alzan la voz frente al gobierno estatal. Además, cuestionó prácticas que calificó como indignas, como el otorgamiento de regalos y prebendas a legisladores en reuniones privadas, aun cuando posteriormente se intente minimizar estos hechos bajo el argumento de que se trató de “bromas”.
Para la organización, el desempeño del Congreso de San Luis Potosí confirma la existencia de una legislatura gris, dócil y sin independencia, que ha renunciado a su función constitucional de representar a la ciudadanía y de equilibrar el poder político en el estado.
