Bastaron las primeras lluvias de la temporada, para que quedara evidenciada la baja calidad del reencarpetado en la avenida Chapultepec, en el tramo de Cartaya a Bulevar Rocha Cordero.
La obra, promovida con bombo y platillo por el alcalde Enrique Galindo Ceballos como parte del programa “Vialidades Potosinas”, hoy luce deteriorada, llena de baches y con la carpeta asfáltica desprendida.
Con un costo reportado de 2 millones 919 mil pesos, la rehabilitación no resistió ni una temporada de lluvias.
Automovilistas y peatones que transitan diariamente por la zona expresan su molestia ante una vialidad en condiciones deplorables, que representa no solo un peligro constante, sino también un símbolo del despilfarro de recursos públicos.
Vecinos del sector califican la obra como “cara y chafa”, y denuncian que el rápido deterioro refleja fallas en la planeación, ejecución y supervisión por parte del Ayuntamiento capitalino.
Pese a haber sido anunciada como una solución de largo plazo, la obra no duró ni un año en condiciones aceptables.
Mientras San Luis Potosí enfrenta baches, inundaciones y un creciente malestar social, el alcalde Galindo continúa priorizando giras, eventos y promoción personal, dejando a un lado la atención de los servicios básicos que más afectan a la ciudadanía.
Hoy, la obra en Chapultepec se ha convertido en emblema del fracaso técnico y ético de una administración que prometió resultados y ha entregado parches costosos que se deshacen con el agua.
La ciudadanía exige respuestas claras, sanciones a las empresas responsables y una auditoría que revele en qué se usaron realmente los casi tres millones de pesos. La paciencia social se agota al mismo ritmo que el pavimento.
