La Comisión Estatal de Protección Contra Riesgos Sanitarios de los Servicios de Salud, refuerza las acciones de vigilancia y control sanitario a pipas, tanto públicas como privadas en todo el estado a raíz del alza en la demanda del servicio para el abasto de agua potable durante los meses más cálidos.
Si bien, la Coepris realiza las acciones de vigilancia de manera permanente durante el año, estas acciones se intensifican en la temporada cálida ante programas de tandeo por la escasez del agua.
De enero a la fecha, Coepris ha revisado un total de 64 pipas, mismas que dieron cumplimiento a la NOM 230-SSA1- 2002 y a la modificación a la NOM 127 SSA1 1994, que establecen los requisitos sanitarios que deben cumplir los sistemas de abastecimiento público y privado durante el manejo del agua, así como los límites permisibles de calidad del vital líquido.
A través de las revisiones, se busca garantizar que el agua que consumen los usuarios sea de calidad y no constituya un riesgo sanitario, por lo que a la par de la supervisión de las condiciones del tanque se realizan muestreos del agua que transportan; verifican que la cloración sea adecuada, la condición del tanque no debe presentar corrosión, encontrarse limpio y contar con la leyenda “Agua Potable”; y el vehículo debe ser exclusivo para el transporte de agua potable.
Además, las pipas deben presentar la manguera de distribución en buenas condiciones y sin fugas, permanecer cerradas hasta su vaciado, concentrado de cloro residual de 0.2 a 1.5 mg/l, sello hidráulico en el punto de extracción, mangueras y válvulas libres de contaminación, bitácora de servicios, no presentar fugas de agua y dar uso exclusivo para transportar agua para consumo humano. Cabe destacar que también son supervisadas las fuentes formales de abastecimiento (pozos), donde se surten las cisternas automotoras a fin de que el agua que se distribuye sea de calidad.



