Los diputados de San Luis Potosí tenían frente a ellos la posibilidad de someter a una revisión rigurosa los resultados del gobierno estatal. Sin embargo, para el exlegislador Edgardo Hernández Contreras, las comparecencias del Quinto Informe dejaron al descubierto un Congreso incapaz de ejercer una vigilancia efectiva sobre el Ejecutivo.
Su principal cuestionamiento apunta a la ausencia de exigencia política. Mientras persisten problemas de seguridad, necesidades sin resolver en el sistema de salud e interrogantes sobre el destino del presupuesto, los funcionarios comparecieron ante legisladores que, según denunció, evitaron profundizar en los asuntos de mayor interés público.
Hernández Contreras también puso en duda que las reglas establecidas para las comparecencias fueran un impedimento real para exigir explicaciones. El procedimiento restringía las oportunidades de réplica, pero sostuvo que las facultades constitucionales de los diputados les permiten intervenir con independencia y formular los cuestionamientos necesarios. Consideró injustificable que las limitaciones del formato terminaran favoreciendo a los funcionarios.
El exdiputado dirigió además un señalamiento contra quienes utilizan su posición legislativa como plataforma para sus siguientes aspiraciones electorales. Afirmó que aquellos que ya están concentrados en obtener otro puesto deberían solicitar licencia, en lugar de mantener una representación que exige atención y trabajo permanente.
La crítica de Hernández Contreras alcanza directamente al desempeño institucional del Congreso. Desde su perspectiva, las comparecencias perdieron su utilidad como mecanismo de control político y dejaron a los ciudadanos sin una evaluación suficientemente rigurosa de la administración estatal, pese al costo que representa sostener la actividad legislativa.


