Xavier Nava Palacios y Ricardo Delsol Estrada han pasado por distintos partidos políticos y ahora pretenden ostentarse como representantes de la alternancia ciudadana en San Luis Potosí y Ciudad Valles. Cambiaron de siglas, pero cargan con el mismo pasado que hoy dejan fuera de su discurso.

Nava pasó por el PRD y el PAN antes de convertirse en candidato de Morena a la alcaldía de San Luis Potosí en 2021. Perdió la elección. Ni siquiera el peso electoral del movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador fue suficiente para llevarlo nuevamente a la presidencia municipal.

Después de casi cinco años alejado del protagonismo político, reaparece como dirigente estatal de SOMOS. Ayer buscaba ganar con Morena, y hoy pretende combatirlo, aunque antes le sirvió de plataforma electoral. Vaya manera de descubrir las virtudes de la oposición.

Ricardo Delsol Estrada tampoco es precisamente un rostro nuevo. Pasó por el PRD y en 2018 llegó a la Cámara de Diputados bajo las siglas de Morena. Su periodo legislativo terminó en 2021 y desde entonces no ha vuelto a ocupar un cargo público de relevancia. Eso sí, el título de “exdiputado federal” continúa siendo su carta de presentación cada que hace un Facebook Live.

Delsol ahora se ostenta como dirigente de SOMOS en Ciudad Valles, un proyecto político que sufrió un revés judicial en San Luis Potosí. Después de años sin ocupar posiciones relevantes, vuelve a buscar protagonismo, esta vez con el discurso de la participación ciudadana.

Lo que ambos presentan como una alternativa política tiene una contradicción difícil de esconder.

Nava y Delsol formaron parte de las estructuras partidistas que ahora cuestionan. No llegaron a la política desde una organización ciudadana ajena a los partidos. Ya fueron candidatos, ocuparon espacios de poder y aprovecharon las oportunidades que les ofrecieron esas mismas siglas.

Por supuesto, tienen derecho a cambiar de partido, criticar a Morena y buscar nuevos cargos. Lo que resulta cuestionable es pretender que cada cambio de camiseta equivale a una renovación política.

Ni Nava ni Delsol representan una generación recién llegada a la vida pública. Son políticos con años de trayectoria partidista que ahora buscan regresar al escenario mediante SOMOS.

Y aunque cambien de logotipo, hay algo que no pueden cambiar tan fácilmente. Su historial. Porque una cosa es ofrecer alternancia y otra intentar vender como nuevo lo que la ciudadanía ya conoce de sobra.