Una niña de cuatro años permanece hospitalizada en Rioverde, mientras espera su traslado al Hospital Central, donde inicialmente no había espacio para recibirla, pese a presentar crisis convulsivas recurrentes y necesitar atención especializada.

Tanto el Hospital General de Rioverde, donde permanece internada, como el Hospital Central de la capital potosina pertenecen al sistema IMSS Bienestar. Sin embargo, la menor lleva varios días esperando una cama para continuar su atención médica.

Su madre, Daniela Vázquez, relató que la niña comenzó a presentar convulsiones de manera repentina y lleva una semana hospitalizada, sin que hasta el momento exista un diagnóstico definitivo.

La situación es delicada. Según su testimonio, la menor presenta episodios convulsivos frecuentes, permanece consciente únicamente por momentos y recibe medicamentos siguiendo indicaciones de especialistas de la capital potosina.

La madre explicó que los médicos incluso han contemplado la posibilidad de intubarla si sus signos vitales se deterioran.

Pese a estas condiciones, el traslado se ha retrasado por la falta de disponibilidad hospitalaria.

La menor, originaria de San José del Tapanco, municipio de Rioverde, requiere estudios especializados para determinar qué está provocando las crisis.

Mientras llega el traslado, la familia enfrenta gastos derivados de la hospitalización. La madre es ama de casa y el padre trabaja en el campo.

El caso evidencia las dificultades para acceder oportunamente a atención especializada dentro del propio IMSS – Bienestar. Una niña con convulsiones recurrentes continúa sin diagnóstico definitivo, mientras su traslado entre dos hospitales del mismo sistema depende de la disponibilidad de una cama.