La dirigencia nacional petista anunció que valora competir por separado en las elecciones gubernamentales de Zacatecas, Baja California Sur, Nuevo León y San Luis Potosí.
En el escenario potosino, la fractura de facto se perfiló con el registro de Gerardo Sánchez Zumaya como aspirante cobijado por las siglas del PT, distanciándose del bloque oficialista ante la falta de acuerdos en los procesos internos de Morena.
Sobre la trayectoria de Sánchez Zumaya han pesado acusaciones públicas por presunto lavado de dinero, defraudación fiscal mediante empresas factureras y desvío de recursos a través de contratos con Pemex; sin embargo, tras las indagatorias correspondientes, la Fiscalía General de la República (FGR) resolvió formalmente el No Ejercicio de la Acción Penal al no encontrar elementos suficientes para fincar responsabilidades.
Aunque el aspirante sostiene que dichos señalamientos formaron parte de una campaña de persecución política en su contra y su situación jurídica federal ha sido aclarada, su postulación agudiza la división del bloque oficialista y anticipa una contienda marcada por la confrontación mediática y territorial en la entidad.



