Enrique Galindo Ceballos se mueve más allá de la capital. Recorre municipios, sostiene reuniones y busca presencia en distintas regiones de San Luis Potosí.

El problema no es hacia dónde va. Es con quién pretende llegar.

Galindo sigue en el PRI, pero él mismo ha reconocido que es precisamente ahí donde menos respaldo encuentra. Una confesión que dice mucho sobre el tamaño de la distancia entre el alcalde y el partido en el que todavía milita.

Morena tampoco aparece como destino. Galindo presume buena relación con su dirigencia, pero niega cualquier negociación electoral.

Entonces queda el PAN. Y tampoco parece sencillo.

Si pretende disputar la gubernatura frente al proyecto del Partido Verde, necesitará mucho más que relaciones políticas y presencia mediática. Requiere estructura territorial, operación electoral y una plataforma capaz de competir en todo el estado. Apostarlo todo al PAN podría resultar insuficiente si el PRI permanece distante y ninguna otra fuerza se suma.

Mientras tanto, Galindo recorre municipios. Dice que no está en campaña. Que viaja en sus tiempos libres. Que escucha ciudadanos. Que no organiza eventos masivos. Pero políticamente cuesta comprar esa explicación sin hacer preguntas.

Un alcalde capitalino que visita Ciudad Valles, Tamazunchale y otros municipios, escucha problemas que rebasan su jurisdicción y construye relaciones fuera de la ciudad que gobierna difícilmente puede desligar esos movimientos de 2027.

Eso no significa que exista jurídicamente un acto anticipado de campaña. Esa valoración corresponde a las autoridades electorales.

Pero la política no necesita una resolución para ser evidente. Galindo está construyendo presencia estatal mientras evita definir candidatura, partido y alianzas.

Puede seguir diciendo que solamente escucha. El problema llegará cuando tenga que responder quién lo escucha a él.

Porque para buscar la gubernatura no basta recorrer el estado. Hace falta tener quién te lleve a la boleta.