Parece que a Marcelo de los Santos Anaya no le gustó que le preguntaran por sus nuevas alianzas políticas.
Al ser cuestionado sobre sus acercamientos con personajes ajenos al PAN, pudo explicar con quién está construyendo su proyecto y qué busca con esas incorporaciones. Pero su respuesta tomó otro camino.
“Yo la sumaré también a usted, a menos que no quiera a la ciudad”, respondió.
Y el asunto no quedó ahí. Minutos después volvió al tema para lanzar otra frase: “Como su compañera, que no quiere a su ciudad”.
Es decir, una pregunta sobre sus movimientos políticos terminó convertida en un señalamiento contra quienes lo cuestionan.
Preguntar con quién se está aliando un aspirante no significa estar en contra de San Luis Potosí. Si Marcelo busca tener un papel importante en la política, tendrá que explicar quiénes lo acompañan, qué acuerdos existen y hacia dónde quiere llevar su proyecto. Eso era justamente lo que se le estaba preguntando.
Al final, sus alianzas quedaron sin aclararse y la atención terminó puesta en su reacción ante una pregunta incómoda.
Y si desde ahora los cuestionamientos provocan este tipo de respuestas, habrá que ver qué ocurre cuando avance el proceso político y las preguntas sean todavía más fuertes.



