Durante meses, Enrique Galindo Ceballos aseguró que la falta de comunicación con el Gobierno del Estado impedía sacar adelante proyectos importantes para la capital. Ese fue su principal argumento para explicar por qué varias obras seguían sin avanzar.
Pero cuando finalmente se abrió la puerta para retomar el diálogo, fue el propio alcalde quien dejó pasar la reunión.
Galindo informó que tenía prevista una reunión con el secretario general de Gobierno, J. Guadalupe Torres Sánchez, pero decidió viajar a la Ciudad de México para acudir a la Auditoría Superior de la Federación.
«Hay buen diálogo con el secretario; posiblemente iba a haber una cita hoy, pero yo tengo que salir a la Ciudad de México», declaró.
Con esa decisión, el argumento que sostuvo durante meses perdió fuerza. Si la falta de diálogo era el problema, la reunión representaba la oportunidad para empezar a destrabar los temas pendientes.
El viaje también ocurre mientras la Auditoría Superior de la Federación y el Instituto de Fiscalización Superior del Estado mantienen observaciones a la administración municipal en rubros como obra pública, contratación y comprobación del gasto. El Ayuntamiento sostiene que esas observaciones están en proceso de solventarse.
Mientras tanto, los problemas en la capital siguen acumulándose. Las lluvias volvieron a inundar zonas como Manuel José Othón, La Alameda y avenida Universidad, mientras obras para reducir esas afectaciones continúan sin ejecutarse.
Durante meses, el alcalde señaló la falta de coordinación como el obstáculo para avanzar. Cuando tuvo la oportunidad de sentarse nuevamente a dialogar, eligió otra agenda. Hoy, esa explicación ya no alcanza para justificar por qué los problemas de la ciudad siguen sin resolverse.



