El Congreso del Estado derogó ayer la llamada «Ley Serrano». Pero no sólo llamó la atención que la eliminaran, sino también la forma en que lo hicieron.

La sesión estaba programada para las once de la mañana. Sin embargo, los diputados la adelantaron casi tres horas, cuando todavía no llegaban los medios de comunicación ni los activistas que tenían previsto asistir.

Todo terminó en apenas unos minutos. La reunión fue privada y ningún diputado tomó la palabra para explicar por qué estaban eliminando una ley que ellos mismos habían aprobado meses atrás.

Ayer fueron derogados los artículos del Código Penal relacionados con el uso indebido de la inteligencia artificial. Esa reforma que había sido impulsada por el diputado del Partido Verde, Héctor Serrano Cortés, que durante meses recibió fuertes críticas de periodistas y organizaciones defensoras de derechos humanos, quienes advirtieron que podía utilizarse para castigar a voces críticas y opositores políticos, además de poner en riesgo la libertad de expresión.

La presión de organizaciones civiles, la acción de inconstitucionalidad que la CNDH presentó ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación y, finalmente, la iniciativa enviada por el gobernador Ricardo Gallardo Cardona, terminaron por llevar al Congreso a derogar la Ley Serrano.

Pero ayer, ningún diputado respondió: ¿por qué una decisión de tanto interés público se tomó casi tres horas antes de la hora anunciada y sin permitir el acceso de quienes esperaban presenciar la sesión?

Ahora, los legisladores de San Luis Potosí, incluido Héctor Serrano, disfrutarán de largas vacaciones y reanudarán el periodo ordinario hasta el 15 de septiembre.