En la capital del estado, estudiantes de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí colocaron una manta en el acceso del plantel para denunciar presuntos actos de acoso, abuso de poder y encubrimiento al interior de la institución.
El señalamiento está dirigido a la coordinadora de psicopedagogía, Sandra E. Garza A., a quien acusan de conductas indebidas dentro de la facultad. El mensaje, visible para la comunidad universitaria, marca un nuevo episodio en un conflicto que previamente había sido expuesto por docentes.
De acuerdo con antecedentes, meses atrás profesores de la misma facultad realizaron señalamientos similares, lo que derivó en un paro de actividades. En ese momento, la situación fue tratada por la institución como un asunto interno, sin que se hicieran públicos resultados o sanciones concretas.
La reciente protesta evidencia un cambio en la dinámica del conflicto. Ahora son estudiantes quienes retoman las denuncias y las trasladan al espacio público, en medio de inconformidad por lo que consideran falta de respuesta efectiva por parte de las autoridades universitarias.
El caso no es aislado. Facultades como Derecho, Ciencias y Economía han registrado episodios de inconformidad en los que se repite un patrón: denuncias internas, respuestas institucionales percibidas como insuficientes y posterior escalamiento a manifestaciones públicas.
Hasta el momento, la Universidad Autónoma de San Luis Potosí no ha emitido un posicionamiento oficial sobre los señalamientos difundidos por los estudiantes.
La protesta en la Facultad de Psicología pone nuevamente en el centro del debate la eficacia de los mecanismos institucionales para atender denuncias internas y la confianza de la comunidad universitaria en dichos procesos.


