San Luis Potosí mantiene 96 casos activos de gusano barrenador en animales, lo que posiciona a la entidad entre las de mayor presencia vigente de esta plaga a nivel nacional. En total, el estado acumula 185 casos, aunque no figura entre los de mayor número histórico, de acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura.

De manera paralela, la situación también alcanza a la población humana. En los últimos días se confirmaron cuatro casos de miasis en el estado, tras detectarse dos nuevos contagios en Ciudad Valles y el municipio de Catorce. Estos se suman a los previamente identificados en Tamasopo y San Martín Chalchicuautla, ampliando la presencia del problema más allá de la Huasteca.

El patrón observado en los casos humanos está relacionado con condiciones que dificultan la atención oportuna de heridas, como enfermedades crónicas o limitaciones físicas. Estas circunstancias favorecen la proliferación de larvas en lesiones abiertas, lo que puede derivar en complicaciones si no se atiende de forma inmediata.

El incremento en casos activos ha llevado al reforzamiento de acciones sanitarias, particularmente en la región Huasteca, donde se concentra parte de la estrategia regional junto con el norte de Veracruz y Tamaulipas. En esta zona se intensifica la liberación de mosca estéril, método utilizado para reducir la reproducción del insecto que provoca la infestación.

En el ámbito pecuario, las autoridades desplegaron brigadas sanitarias que recorren unidades de producción para detectar casos, aplicar tratamientos y establecer cercos epidemiológicos en radios de entre 20 y 40 kilómetros. Estas acciones incluyen la revisión de animales, curación de heridas, toma de muestras y capacitación directa a productores, además de la aplicación gratuita de tratamientos preventivos.

Especialistas han reiterado que la principal medida de contención, tanto en animales como en personas, es evitar la presencia de heridas sin atención, ya que estas representan la vía de entrada para la infestación. En ese sentido, se mantiene el llamado a reforzar la vigilancia sanitaria, especialmente en población vulnerable y en unidades de producción pecuaria.

Las autoridades prevén fortalecer las campañas con más personal técnico, mientras insisten en la importancia de la detección temprana y la atención médica oportuna para evitar la propagación y complicaciones asociadas a esta enfermedad.