Los daños y pintas registrados en templos del Centro Histórico durante la marcha del 8 de marzo generaron nuevamente debate sobre el impacto de las protestas feministas en inmuebles religiosos considerados patrimonio histórico. Autoridades eclesiásticas informaron que ya solicitaron la intervención del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para evaluar y restaurar los recintos afectados.

Entre los espacios que presentaron afectaciones se encuentran el templo de la Compañía de Jesús y la Capilla de Loreto, donde se reportaron pintas en muros, puertas y algunas estructuras exteriores. De acuerdo con las primeras revisiones, los daños no serían irreversibles y podrían ser reparados mediante trabajos especializados de restauración.

Representantes de la Iglesia señalaron que estos templos forman parte del patrimonio histórico y cultural, por lo que cualquier intervención debe realizarse bajo supervisión de especialistas del INAH, dependencia responsable de la conservación de este tipo de inmuebles.

Tras los hechos, se llevó a cabo una misa de desagravio en uno de los templos afectados, con el objetivo de reparar simbólicamente los daños ocasionados durante la manifestación.

Las pintas realizadas durante la movilización incluyeron consignas relacionadas con la violencia contra las mujeres y críticas hacia diversas instituciones. Cada año, este tipo de expresiones genera discusión entre quienes defienden el derecho a la protesta y quienes consideran que los daños a edificios históricos representan afectaciones al patrimonio cultural.

Hasta el momento no se ha informado sobre el inicio formal de los trabajos de restauración, aunque se prevé que el INAH realice en los próximos días una evaluación técnica para determinar el procedimiento de limpieza y reparación de las superficies dañadas.