La crisis del agua en la capital de San Luis Potosí ha escalado del terreno técnico al político, luego de que el gobernador Ricardo Gallardo Cardona señalara la posible existencia de un negocio paralelo que se beneficia de la escasez. El mandatario afirmó que en diversas colonias no se garantiza el suministro por la red pública, ya que resulta más rentable vender el recurso a través de pipas.

“Tenemos colonias completas donde no les dan un litro de agua porque el negocio es vender pipas”, sostuvo el titular del Ejecutivo estatal. La declaración abrió un nuevo frente en el debate sobre la crisis hídrica, al insinuar que la falta de servicio no responde únicamente a la sequía o al deterioro de la infraestructura, sino también a intereses económicos que estarían lucrando con la necesidad de la población.

Las críticas también alcanzaron al Interapas, organismo operador del agua en la zona metropolitana. El gobernador cuestionó que, en medio de un servicio deficiente, existan funcionarios con percepciones de hasta 80 mil pesos mensuales, mientras gran parte de la población trabajadora percibe ingresos de entre diez y doce mil pesos. La disparidad salarial, dijo, contrasta con la falta de resultados en el abastecimiento regular.

Desde el ámbito académico, especialistas advierten además sobre el llamado “huachicol del agua”. Antonio Cardona, profesor e investigador de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, alertó que diversas pipas podrían estar abasteciéndose de pozos clandestinos o de uso agrícola, lo cual es ilegal y contribuye al deterioro de los acuíferos. Aunque esta práctica puede mitigar temporalmente la escasez en algunos hogares, fortalece un mercado sin regulación ni controles sanitarios, en un contexto donde el acceso al agua se ha convertido en uno de los principales desafíos para la ciudad.