Aunque las labores de reparación en el acueducto de la presa El Realito ya concluyeron, el restablecimiento del servicio de agua potable en la capital potosina continúa sin una fecha definida. El problema no es la obra, sino la calidad del agua que comenzó a llegar con altos niveles de turbidez, lo que obligó a realizar un proceso de desfogue previo antes de incorporarla al sistema. Una vez más, la solución técnica no se traduce en un beneficio inmediato para los usuarios, que siguen enfrentando cortes prolongados.
Interapas informó que desde hace alrededor de dos años se modificaron los protocolos para impedir que agua en condiciones inadecuadas llegue a los tanques de almacenamiento. Ahora, la empresa responsable debe purgar el líquido hasta que alcance niveles aceptables de claridad, una medida orientada a reducir riesgos sanitarios, pero que también evidencia la dependencia de procesos correctivos cada vez que el acueducto presenta una falla. La turbidez, detalló el organismo, se genera por la incorporación de arenas y sedimentos durante la sustitución de los tramos dañados del ducto.
El organismo operador advirtió que el suministro no se reanudará hasta que el agua cumpla con los parámetros establecidos en la Norma Oficial Mexicana para consumo humano, ya que actualmente la turbiedad supera los límites permitidos. Mientras tanto, miles de habitantes permanecen en una nueva fase de incertidumbre hídrica, en un contexto donde la fragilidad de la infraestructura y la falta de soluciones de fondo continúan marcando la relación de la ciudad con el agua potable.
