La organización Ciudadanos Observando lanzó un cuestionamiento directo a las autoridades de San Luis Potosí: ¿Por qué nunca se clausura una gasolinera en la capital? La pregunta busca evidenciar lo que consideran una aparente “inmunidad” de este tipo de establecimientos frente a las acciones de inspección y clausura que con frecuencia afectan a otros giros comerciales.
En un pronunciamiento público, el colectivo ciudadano recordó que restaurantes, bares, tiendas de abarrotes, gaseras e incluso fábricas han sido clausurados por distintos motivos —desde faltas administrativas hasta omisiones en sus permisos—, mientras que las estaciones de servicio parecen mantenerse intocables.
“En una ciudad donde cada semana se reportan pipas detenidas con combustible de procedencia dudosa, es legítimo preguntar: ¿a dónde se dirige ese combustible?, ¿en qué estaciones se descarga?, ¿y bajo qué condiciones operan realmente muchas gasolineras?”, señala la organización.
De acuerdo con el informe más reciente de la Dirección de Comercio Municipal, encabezada por Ángel de la Vega, se han realizado de manera constante inspecciones y clausuras a negocios pequeños y medianos. Sin embargo, no existen registros públicos de sanciones o clausuras a gasolineras en los últimos años.
Ciudadanos Observando considera que esta ausencia de medidas podría tener relación con los vínculos empresariales y políticos de los propietarios de estaciones de servicio, pertenecientes en su mayoría a grupos económicos poderosos del estado.
“La ciudadanía tiene derecho a saber si todas las gasolineras cumplen con la normatividad o si, una vez más, la ley se aplica con fuerza solo a los débiles”, advierte la organización, que exigió tanto al Gobierno del Estado como al Ayuntamiento de San Luis Potosí transparentar los procesos de verificación y publicar los resultados de las inspecciones.
Ciudadanos Observando concluye con una pregunta que sigue en el aire: ¿Por qué nunca vemos una gasolinera clausurada en San Luis Potosí?

