La investigación por el ataque armado que la madrugada del sábado 20 de septiembre cobró la vida de Laurencio Flores Aguilar, sargento retirado del Ejército Mexicano y oficial de la Policía Municipal, incorporó un nuevo elemento que apunta a una posible conexión entre el crimen y un robo previo ocurrido esa misma noche.

De acuerdo con una denuncia presentada ante la Delegación Cuarta de la Fiscalía General del Estado, una mujer identificada como Erika reportó que más de 20 hombres encapuchados y armados irrumpieron en su domicilio durante la madrugada del 20 de septiembre. Los agresores saquearon la vivienda y se llevaron una camioneta Mercury Mariner color guinda, con placas afiliadas a la UNTRAC.

La víctima declaró que logró recuperar grabaciones de sus cámaras de seguridad, en las que se observa la irrupción de los sujetos y la salida del vehículo sustraído. Horas después, en videos difundidos por testigos, se aprecia un convoy de camionetas con hombres armados que recorrió con total dominio las calles de Ciudad del Maíz y emboscó la patrulla 0052, donde viajaba Flores Aguilar.

Uno de esos vehículos —según los videos y testimonios recabados— coincide en color, modelo y características con la camioneta robada en casa de Erika.

La denunciante también afirmó haber identificado entre los asaltantes a un elemento uniformado de la Guardia Civil Estatal (GCE). Señaló que días antes del ataque había notado patrullajes inusuales en su zona por parte de esa corporación y que, tras el asalto, efectivos de la misma GCE acudieron a su casa para retirar los equipos de videograbación, aunque ella ya había resguardado parte del material.

Hasta el momento, la Fiscalía General del Estado abrió carpetas de investigación, pero no ha informado sobre detenciones ni emitido una versión oficial que confirme la vinculación entre ambos hechos.

En redes sociales, habitantes de Ciudad del Maíz han expresado su indignación y temor, denunciando que grupos criminales operan con libertad y que, en algunos episodios, existe la percepción de complicidad entre agentes de la Guardia Civil y el crimen organizado.

Mientras tanto, la muerte del sargento Laurencio Flores Aguilar sigue impune.