San Luis Potosí enfrenta un aumento preocupante en los accidentes de tránsito protagonizados por motociclistas. De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en apenas cuatro años los percances se duplicaron: de 649 registrados en 2020 a más de mil 200 en 2023 y lo que va de 2024.

Aunque la motocicleta debería representar una alternativa práctica y accesible de movilidad, en la capital y en diversos municipios del estado se ha convertido en sinónimo de peligro. Testimonios de automovilistas y peatones coinciden en señalar conductas frecuentes entre los motociclistas: circular en sentido contrario, transitar sin casco, viajar con tres pasajeros, zigzaguear entre los autos, subirse a banquetas o invadir carriles de alta velocidad donde está prohibido.

Entre las faltas más comunes detectadas en las calles se encuentran:

  • No portar casco.
  • Viajar con más de dos personas en la unidad.
  • Ignorar los límites de velocidad.
  • No utilizar direccionales.
  • Adelantar entre autos y por la derecha.
  • Circular en áreas peatonales y banquetas.
  • Invadir pasos de cebra.
  • Conducir sin placas, con placas alteradas o sin seguro.
  • Manejar en sentido contrario.

Un aspecto alarmante es la presencia de menores de edad al volante. No es raro observar adolescentes de entre 12 y 15 años conduciendo motocicletas sin casco ni medidas de seguridad, en algunos casos para trasladarse a la escuela, situación que incrementa el riesgo de accidentes fatales.

Pese a la evidencia, ciudadanos denuncian que la vigilancia vial es deficiente. La percepción generalizada es que las autoridades de tránsito aplican con mayor rigor las sanciones a automovilistas, mientras que permiten que las motocicletas circulen con irregularidades a plena vista.

Expertos en movilidad señalan que la falta de control puede convertir a las calles potosinas en una “ruleta rusa” para motociclistas, peatones y conductores. La exigencia ciudadana es clara: garantizar que la libertad de circular en motocicleta no implique poner en riesgo la vida propia ni la de terceros.