En entrevista, el titular de Protección Civil estatal reconoció que la infraestructura que se está instalando en el paraje acuático “Puente de Dios” -en el municipio huasteco de Tamasopo- no cuenta con el visto bueno ni la autorización del estado para operar.

Mauricio Ordaz Flores sentenció que se procederá con la clausura de la construcción antes de que entre en funcionamiento.

“Nosotros hemos tenido conocimiento de este tema a través de medios de comunicación, pero al momento como autoridad estatal no nos han presentado ningún proyecto o anteproyecto para su aprobación… no podemos ya permitir que sigan poniendo en riesgo a los potosinos, para tal efecto yo creo que el procedimiento es clausurarla, si no tiene ningún permiso nos constituiremos en el lugar y procederemos a la clausura de ésta”, manifestó el titular de Protección Civil estatal.

Hasta el momento las autoridades estatales y municipales dicen desconocer quiénes son los propietarios de la tirolesa y quién es el responsable directo de dicha infraestructura. No obstante, en entrevista, un individuo que se presentó como Alejandro Manso Cordero dijo ser el encargado de la construcción y de la capacitación de los operadores de esta tirolesa, que se ubica en los límites de los ejidos La Palma, El Corito y El Sabino.

Por su parte, el secretario particular del alcalde de Tamasopo admitió que la administración municipal no ha realizado supervisión alguna en la construcción de dicha tirolesa: “los titulares de Turismo, de Ecología y el departamento de Protección Civil tienen precisamente planeada una reunión con las autoridades ejidales”, señaló en entrevista Víctor Medina Amaro.

Apenas este martes se cumplió un mes de la tragedia ocurrida en el paraje Micos en ciudad Valles. La tarde del domingo 08 de septiembre se rompió la cuerda de acero de una tirolesa, y un joven guía de turistas originario del ejido la Pitahaya murió al caer desde una altura superior a cincuenta metros.

Ningún servidor público o particular ha sido procesado legalmente por las mortales negligencias que durante meses permitieron a la empresa Adventureland operar en condiciones que ponían en riesgo la vida de turistas nacionales y extranjeros, y de los propios prestadores de servicios.