Este viernes, alrededor de treinta mujeres originarias de la zona Huasteca se manifestaron pacíficamente afuera del Congreso del Estado.

Dijeron sentirse agraviadas por la actitud de la diputada plurinominal Gabriela Martínez Lárraga, presidenta de la comisión de Derechos Humanos, quien lejos de reprobar los dichos misóginos de su esposo -el ex diputado José Luis Romero Calzada- lo acompaña cotidianamente en reuniones que realiza en la región sur de la entidad.

La diputada Gabriela Lárraga no dio la cara a las mujeres originarias de las etnias Náhutal y Tének, prefirió salir por la puerta trasera del recinto legislativo.Su marido -quien se hace nombrar “Tecmol”- ha exhibido desde hace meses, sin pudor ni sanción alguna, mensajes y actos de intimidación, agresión e intransigencia, durante encuentros con los medios de comunicación y en los videos que publica en sus redes sociales. Lo mismo ha denostado a integrantes de la sociedad civil que a reporteras, periodistas, o mujeres involucradas en la política.

Lo menos que las agraviadas y los agraviados esperan es una condena pública desde la máxima tribuna del estado, y la intervención de instituciones de gobierno que velen por los derechos y la dignidad de los ciudadanos y ciudadanas, pero no, hasta el momento nada de eso ha ocurrido.