Esta tarde, habitantes de Guadalcázar reportaron varios estruendos frente a la plazoleta de la Parroquia de San Pedro Apóstol, en el primer cuadro del municipio.
En fotografías subidas a redes sociales se observa que a escasos metros de distancia quedó una camioneta Suburban color oscuro con las puertas abiertas, las llantas ponchadas, con plásticos y accesorios personales regados alrededor.
En otras gráficas se observa un puesto ambulante de comida, charcos de sangre en el piso y una víctima tirada entre las mesas.
Una hora después del reporte, en un escueto comunicado la Fiscalía General del Estado confirmó que al menos una persona resultó muerta en el episodio.
De acuerdo a versiones extraoficiales previas que circularon esta tarde, desde un dron habría sido lanzado un artefacto explosivo; pero ninguna autoridad lo ha corroborado ni desmentido.
Es viernes. Hemos solicitado entrevista con algún funcionario de Seguridad en el estado, pero hasta el momento no se ha obtenido respuesta.
Apenas el pasado martes la Guardia Civil Estatal envió una circular a sus directores y jefes de región instruyéndoles a redoblar medidas de seguridad para evitar su vulnerabilidad luego de que *“se ha venido observando una escalada de violencia y capacidad de las organizaciones criminales mediante el uso de explosivos a través de drones, vehículos y minas terrestres”*.
Apenas ayer jueves, en el municipio huasteco de Tamuín los cuerpos de dos personas envueltos en cinta canela fueron abandonados en la vía pública a escasos metros de la presidencia municipal y de la parroquia. No hubo detenidos.



