El archivo somete periódicamente sus recursos documentales y equipo técnico a un riguroso proceso de desinfección y limpieza exhaustiva donde se hace necesario desalojar el inmueble para evitar poner en riesgo al personal y a los usuarios que diariamente circulan por el interior del edificio sede del mismo.
Gracias a ello, el deterioro a veces inevitable que sufre la documentación se puede ralentizar, pero sobre todo, eliminar la presencia de plagas nocivas y hongos que deterioran rápidamente ejemplares de gran valía que obligadamente tiene que ser sometidos a tratamientos reactivos a manos de profesionales del área de preservación, espacio indispensable para todos aquellos archivos que se precien de disponer de todas las herramientas necesarias para funcionar como lo marcan las políticas en materia archivística en vigor.
Por todo lo anterior, es importante reconocer el especial cuidado que requiere esta labor porque de no aplicarse, es seguro que la etapa de deterioro se transforme en una pérdida irreparable que se traduzca en la única referencia histórica existente, ya que dada la manipulación y condiciones físicas en las que se encuentra un documento antiguo, es poco probable digitalizarlo como medida de reproducción y consulta posterior.



